Artxanda: lugar donde Bilbao recuerda, descansa y mira hacia el futuro.
Desde finales del siglo XIX, Artxanda se consolidó como uno de los principales espacios de ocio de Bilbao gracias a sus vistas, txakolís, restaurantes y zonas de paseo. La conexión con la cima impulsó varios proyectos de transporte hasta que, en 1915, se aprobó el funicular de Evaristo San Martín y Garaz, construido por una empresa sueca e inspirado en los trenes alpinos.
El funicular hizo su primer viaje el 7 de octubre de 1915, año en que también se inauguró el casino, pronto convertido en punto de encuentro social y gastronómico.
A comienzos del siglo XX se proyectó un parque de atracciones, pero no se materializó hasta 1974, cuando abrió el Parque de Atracciones de Artxanda, considerado entonces uno de los más modernos de Europa.
El parque ocupaba diez hectáreas y reunía atracciones como la montaña rusa Mendi Mendiyan, karts, casas encantadas, laberintos, minizoo y anfiteatro. Muy recordado por varias generaciones, cerró en 1990 y fue demolido en 2018.
Durante la Guerra Civil, Artxanda sufrió graves daños: el funicular suspendió su servicio en 1937, el casino quedó destruido y las trincheras conservadas recuerdan aún la importancia del monte en la batalla.
Artxanda acogió también equipamientos como el desaparecido Palacio de Hielo de Nogaro, la Ciudad Deportiva Municipal y el primer aeropuerto de Bilbao, desde donde partió en 1920 el primer vuelo directo a Madrid.
Entre su patrimonio destacan la ermita de San Roque, la gruta de Lourdes, el Engranaje del antiguo funicular y la escultura La Huella, homenaje a los gudaris y milicianos combatientes contra el bando rebelde en la Guerra Civil.
Hoy, Artxanda sigue siendo un espacio natural muy frecuentado, con merenderos, zonas verdes, rutas y áreas para practicar deporte al aire libre. Su polideportivo, con piscinas cubiertas y exteriores, refuerza el carácter recreativo del monte.
No obstante, en 2025, Bilbao, Sondika y Erandio aprobaron un convenio para recuperar Artxanda y transformar el antiguo vertedero en una zona verde y de ocio, con mejores accesos, nuevos usos para algunos edificios y respeto por el entorno natural.

