Con su vidrio, su color y su audacia, la “Casa de la Pradera” convirtió la diferencia en una forma de renovar Bilbao.
El edificio de la Cámara de Comercio de Bilbao surgió a finales de los años setenta como una nueva sede moderna y representativa, situada en el solar del antiguo Colegio Santiago Apóstol. El proyecto elegido correspondió al equipo SERCOA, formado por los arquitectos Juan Carlos Smith, Félix Iñiguez de Onzoño, Carlos Lázaro, Vicente Mensus y Ángel Pérez.
La propuesta arquitectónica buscaba crear una pieza singular dentro del paisaje urbano bilbaíno, capaz de romper la monotonía de la ciudad mediante una imagen contemporánea, reconocible y diferente. Para ello, el edificio incorporó una fachada de vidrio, una estructura de carácter moderno, el uso destacado del color verde y una forma expresiva que lo convirtió en un “edificio choque”, pensado para llamar la atención, generar debate y renovar la relación entre arquitectura, institución y ciudad.
Inaugurado en 1981 y conocido popularmente como la “Casa de la Pradera”, el edificio destacó por no entenderse solo como un contenedor administrativo, sino como una intervención arquitectónica con valor urbano y simbólico. Su diseño combinaba funcionalidad, representación institucional y renovación estética, convirtiéndose en una muestra de arquitectura expresiva y transformadora dentro del Bilbao de finales del siglo XX.


