- 20 Personas / Grupo
- Visita 120 min
- Prohibido fotos
- Inscripción necesaria
El plazo de inscripciones se abrirá el 23 de septiembre
La ciudad contemporánea se presenta, a menudo, como el resultado de una planificación urbanística pautada. En su afán por la eficiencia suelo el urbanismo moderno, suele olvidar un principio fundamental: la ciudad es, ante todo, un organismo vivo.
El paisaje cotidiano de Zorrozaurre se está moldeando bajo las premisas del Masterplan de Zaha Hadid,2004, transformado la península en una isla moderna, sostenible e innovadora.
Sin embargo, ahora, se está desplegando una especie de sabana urbana de
«edificios cebra» caracterizada por su repetición rítmica y su fachadas homogéneas que contrasta con las preexistencias y parece querer dictar cómo debemos habitar el espacio. Y, entonces, cabe cuestionarse ¿qué ocurre cuando la visión arquitectónica de gran escala se encuentra con la inagotable pulsión de la vida cotidiana? y ¿dónde se esconde la singularidad de la vida frente a la arquitectura de la uniformidad?
Desde la mirada curiosa dos arquitectas del paisaje se plantea esta actividad de deriva urbana; no como un simple paseo para contemplar la arquitectura de diseño, sino como una expedición de arqueología contemporánea.
Siguiendo la estela de Jane Jacobs -quien nos enseñó a leer la ciudad caminando a través de la complejidad y la espontaneidad de sus calles- y bajo la afilada mirada de Denise Scott Brown -de quien aprendimos la importancia de lo vernáculo y lo simbólico frente al dogma moderno-, esta deriva invita a los participantes a transformar su mirada.
Durante dos horas y media, esta expedición propone rastrear aquellos fragmentos de memoria e identidad que sobreviven en la isla, así como aquellos gestos de personalización, de vida, que delatan las singularidades del lugar frente al hormigón inerte.
Las personas participantes de esta deriva actuarán como recolectores activos de lo cotidiano: no solo a través de la captura fotográfica, sino también mediante la cosecha de fragmentos tangibles (hojas, pegatinas, residuos significativos, texturas o restos de materiales.) que evidencian los «actos reivindicativas» de quienes se resisten a ser solo espectadores de una ciudad diseñada para ellos/as, reclamando su derecho a ser habitantes con voz propia.
Cada hallazgo individual formará parte de una exposición virtual colectiva que, como un mosaico de resistencias, servirá de detonante para la reflexión crítica sobre la forma de hacer ciudad.
¡Bienvenidos/as a la búsqueda de la singularidad en el corazón de Zorrozaurre!
Animaros a caminar juntos/as para descubrir que, tras la aparente neutralidad de la arquitectura actual, late un barrio que resiste, que se personaliza y que, en su rareza, nos recuerda que la ciudad es, ante todo, el escenario de nuestra experiencia compartida.

