Ocasión única para poder descubrir (y degustar) de la mano de los arquitectos y de los dueños la pizzeria más conocida de la ciudad
- 12 Personas / Grupo
- Visita 30 min
- Prohibido fotos
- Inscripción necesaria
- Enseñar DNI
- Metro Abando
- Tranvía Pío Baroja
- Tren Abando
- Cercanías Abanado
Gracias a Babelstudio y Demaio tendremos la ocasión, no solo de conocer de primera mano este increíble proyecto sino de poder saborear la arquitectura cuando se pone al servicio del paladar. Es por ello que esta visita de autor combinará las explicaciones acerca del proyecto con una clase práctica de preparación de pizza y su posterior degustación.
La nueva pizzería de la familia Demaio ocupa la planta baja de un edificio histórico del Ensanche de Bilbao, junto a los Jardines de Albia, la iglesia de San Vicente de Abando y el Café Antzoki. Concebida como el segundo o tercer local de la premiada Pizzería Demaio y situada en el centro de la ciudad, ocupa una planta rectangular alargada, con fachada a la calle San Vicente y apertura a un patio interior. Sus dos grandes ventanales conectan el establecimiento con la ciudadanía.
El proyecto sitúa el obrador y la recepción junto a la fachada principal para crear una cocina abierta, visible tanto para clientes como para viandantes, y mostrar el proceso de elaboración y la calidad de los productos. Las zonas de comensales se distribuyen en la planta baja, junto a la fachada principal, y en un nuevo altillo próximo a la fachada trasera; así reciben luz natural desde la calle y el patio, generando un ambiente luminoso y acogedor. La altura del local permite disponer dos áreas de comedor y ubicar la cocina bajo el altillo.
El comedor incorpora mesas modulares y flexibles, configurables para grupos de distintos tamaños, y barras con lámparas móviles que se adaptan a las necesidades de cada momento.
El diseño mantiene la esencia de las pizzerías italianas tradicionales y de los anteriores restaurantes Demaio mediante materiales nobles, sencillos y funcionales, propios de una trattoria. El pavimento de terrazo continuo aporta autenticidad y funcionalidad; el obrador conserva el alicatado unicolor, mientras que los comedores combinan zócalos de latón y paredes superiores acabadas en Tadelakt. En los muros que no requieren insonorización se dejan visibles la mampostería y los raseos originales, especialmente en las fachadas. El latón se emplea también en elementos decorativos y revestimientos, y el mármol aporta atemporalidad a las mesas.


